Terapia para adultos

Acompañamiento psicológico en el duelo

Cada pérdida se vive de una manera distinta y no existe un tiempo correcto para superarla. Te acompañamos a transitar el duelo respetando tu propio proceso, sin prisas ni expectativas impuestas.

¿Qué entendemos por duelo?

El duelo es el proceso natural de adaptación ante una pérdida significativa: el fallecimiento de una persona querida, pero también otras pérdidas afectivas como una ruptura, una separación, un cambio de país o la pérdida de un proyecto de vida importante. No es una enfermedad ni un problema que haya que resolver rápidamente, sino un proceso que necesita su tiempo y que se atraviesa de forma distinta según la persona, el vínculo y las circunstancias que rodean la pérdida. En algunos casos, sin embargo, el duelo se complica y la persona queda instalada en el dolor sin encontrar la forma de seguir adelante.

Cómo se manifiesta

El duelo puede expresarse de formas muy distintas: tristeza profunda, pero también rabia, culpa, alivio, incredulidad o una mezcla cambiante de todas ellas. Es habitual que aparezcan dificultades para concentrarte, para dormir o para retomar la rutina, así como la necesidad de hablar una y otra vez de lo ocurrido, o justo lo contrario, evitar cualquier recordatorio de la pérdida. Cuando el dolor se mantiene con la misma intensidad durante mucho tiempo o interfiere de forma marcada en el funcionamiento diario, puede tratarse de un duelo complicado que se beneficia especialmente del acompañamiento profesional.

Nuestro enfoque de trabajo

Acompañamos el proceso de duelo respetando sus tiempos, sin forzar etapas ni imponer un calendario de "cómo deberías sentirte". El trabajo terapéutico incluye poner en palabras lo vivido, dar espacio a emociones que a veces resultan incómodas de aceptar, como la rabia o el alivio, y ayudarte a construir una relación nueva con lo perdido, que no pase por el olvido sino por la integración. Cuando la pérdida implica también reorganizar tu vida cotidiana o tu identidad, dedicamos tiempo a acompañar esos ajustes prácticos y emocionales.

¿Cuándo merece la pena pedir ayuda?

  • Cuando el dolor no disminuye con el paso de los meses y sientes que no avanzas.
  • Cuando el duelo interfiere de forma importante en tu trabajo, tus relaciones o tu autocuidado.
  • Cuando te resulta imposible hablar de la pérdida o, al contrario, no puedes dejar de pensar en ella.
  • Cuando atraviesas varias pérdidas o transiciones vitales al mismo tiempo.

No hace falta esperar a estar completamente desbordada para pedir acompañamiento en un proceso de duelo.

¿Hablamos?

Cuéntanos qué te trae hasta aquí. Te responderemos en menos de 24h laborables para concretar tu primera sesión.